 | Foto: © José Mª. Collantes González | | Dentro de la casa estableció una jerarquía cuya máxima autoridad es el patrono o director de la misma. Le seguía el capellán o director espiritual, cuya principal obligación era decir misa los días festivos en el oratorio de la casa. La presidenta, sería la siguiente figura en el escalafón jerárquico, con funciones de vigilanta para mantener la buena conducta y la moralidad. Una sacristana y a la vez maestra, para enseñar doctrina cristiana además de a leer y escribir. Por último, una portera que abriría por la mañana la puerta de la casa y que estuviera pendiente de las visitas. |