 | Foto: © Archivo CadizNet Retablo del Cristo de la Vera-Cruz | | En la rica capilla de la Cofradía del Cristo de la Vera-Cruz, en un elegante retablo de Gonzalo Pomar o artista afín a la obra del ubriqueño, está el elegante crucificado de la Vera-Cruz, escultura que se atribuye por el momento al napolitano Giuseppe Picano pero que tal vez se tenga que achacar al buen hacer de Antón María Maragliano (1664-1739) por la afinidad de esta imagen con otras del artista genovés. Esta escultura está en Cádiz desde 1773 por ser un donativo hecho a la cofradía por don Juan de Figueroa, pero de ser obra de Maragliano, puede fecharse en torno al primer tercio del siglo XVIII. Sobre la gran hornacina del Cristo y coronando el retablo, la imagen ecuestre de Santiago matamoros, obra genovesa en torno a la mitad del siglo XVIII, documentada en el inventario de 1764. Al lado del crucifijo la hemosa Virgen de la Soledad, de Sebastián Santos Rojas (1895-1977) realizada en 1944. En la otra digamos nave lateral, existen diversas capillas con retablos ya neoclásicos o ya barrocos dorados con estípites como es el dedicado a San Francisco de Asís, de principios del XVIII que ostenta en una pequeña hornacina sobre el banco el lindo Niño Jesús pasionario del mismo siglo y, enfrente, el dedicado a la Virgen de la Paz, escultura dieciochesca bellísima. |